jueves, 1 de septiembre de 2011

El beso de la princesa


Nefilims. Una docena de ellos.
Aquello era la "calurosa" bienvenida que nos esperaba en la entrada de la mansión.
-Mierda- Protestó Avril -Van armados-
Para que os aclaréis: normalmente, los nefilim van armados con simples cuchillos o navajas, pero los de la puerta iban armados con espadas. Y el brillo asesino de sus miradas dejaba bastante claro que no nos iban a dejar pasar fácilmente.
-Bueno- Dijo Jake -Podría haber sido peor-
No le hice ni caso a Jake "el optimista" que parecía no saber que los nefilim tenían un gran poder destructivo (y más aún si iban armados) y miré a Alex, que se encontraba a mi derecha.
Estaba pálido y tembloroso, y por un momento temí que se fuera a desmayar allí mismo. Me miró a los ojos y (no se de donde sacó las fuerzas) me sonrió. No pude evitar devolverle la sonrisa.
Avril cogió la mano libre de su hermano (en la otra empuñaba su espada) y tragó saliva.
-¿Vamos?- Pregunté.
-Vamos- Afirmó Alex.
Nos separamos y los nefilim (como llamados por una misteriosa voz) se separaron a su vez en grupos de tres. "Tres contra uno, juego sucio" pensé. Para mi no serían un problema, ni para jake tampoco. Pero Alex...Alex era caso aparte.
"Concéntrate Angelo" me sermoneé mentalmente "Ya llegan..."
El primer choque fue como la cámara lenta de una película. Sus tres espadas chocaron contra Serafín y "rebotaron". El golpe hizo que los tres retrocedieran bruscamente. Por supuesto, sus debiluchas espadas no tenían nada que hacer contra la mía. Mi espada era lo único que me quedaba de mi familia. Un fragmento de mi pasado que me hacía recordar a menudo. Pero había sido una espada de un clan noble y las espadas así no estaban forjadas con cualquier material. Aquella espada estaba forjada con un material especial. No era hierro, pero era igual de duro (más incluso). Era un material que no era de este mundo...Literalmente. Aquella espada había pertenecido al ángel fundador de la familia: Miguel. Y había ido pasando de generación en generación. Aquel era el único legado que me había dejado aquel desconocido que se hacía llamar mi progenitor. Y ahora su legado y todo su pasado estaba en mis manos.
Los nefilim despertaron de su trance y se acercaron para volver a atacarme, pero yo fui más rápido. Me desplacé hacia la derecha y le di a uno en el costado.
Dio buen resultado, porqué le di lo suficientemente fuerte como para hacerle una herida profunda. El que estaba a su izquierda (que ahora mismo parecía furioso) se lanzó contra mi. Lo esquivé por muy poco, pero me rozó el hombro.
El roce me provocó un fuerte escozor y pronto noté como la sangre caliente salía de la herida. Era una herida poco profunda, gracias al cielo.
Mientras yo me inspeccionaba la herida, el nefilim aprovechó para atacarme de nuevo. Esta vez, me adelanté y le hice un corte en la pierna.
Fue entonces cuando escuché el grito de Avril.
Fue entonces cuando me giré y luego deseé no haberlo hecho.
Me giré justo a tiempo para ver como un nefilim atravesaba a Alex. De lado a lado.
Me arrepentí el resto de mi vida por aquello, por no haber podido ayudarle, por no haber estado más pendiente de él.
Me quedé petrificado unos segundos. Todo ocurrió a cámara lenta, como antes. Solo que esta escena era mucho más delo que yo podía soportar. Me abalancé contra el nefilim que había atravesado a Alex con tal brutalidad, que le corté la cabeza. El nefilim no se esperaba tal rapidez por mi parte y en su cabeza, que ahora rodaba por el suelo, se adivinaba un último grito de terror, con un rictus de sorpresa en el rostro.
Avril tiró su daga a un lado y se abalanzó rápidamente hacia el cuerpo de su hermano. Yo la imité.
Agarró la cabeza de Alex y la puso sobre sus rodillas.
-¿Alex?- Dijo con la voz temblorosa y con lágrimas en los ojos -Alex, respóndeme, por Dios Alex...-
Alex tosió ruidosamente y lo único que salió de sus labios fue sangre. el suelo también estaba lleno de ella.
Avril comenzó a llorar amargamente y, cuando los nefilims la agarraron, no opuso resistencia. Aunque si gritó.
-¡Bastardos! ¡Es mi hermano! Soltadme ¡Alex! ¡Soltadme!- Comenzó a chillar ya llorar amargamente.
Aunque yo no escuchaba nada. Los nefilims me agarraron y no opuse resistencia. Solté la espada. Mi cuerpo estaba muerto y mis ojos, fijos en el cuerpo de Alex.
Comenzó a llover.
El cielo lloraba y yo comencé a llorar con él. La torrencial lluvia arrastró la sangre de Alex, pero no mi tristeza.
-Que pena- Dijo él en un último susurro -Voy a morir sin el beso de mi princesa...- Y mientras lo decía, su sonrisa se fue apagando, así como su luz.
Alex murió como su padre, haciendo lo que más le gustaba...

4 comentarios:

  1. TT________________________________TT
    Se me han escapado algunas lagrimillas...
    Aiiiins dios mioooo.. Aleeeeex DDDDDDDDDD:
    P-pero Carlaaaaaaa T///T

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  2. OH DIOS...T_T
    Ami tambien se me escaparon algunas T^T
    Carla mujee D:

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  3. Sorry :( Pero había que darle un toque dramático, y Alex era un personaje querido U.u

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