jueves, 22 de diciembre de 2011

Primer capítulo: Presentación


"Caronte es una organización que fue creada por las cuatro casas nobles que formaban parte de la casa Blackross: la casa de Dawnrain, que representaba el amor. La casa Roodsword, representando el valor. La casa Felder, la sabiduría. La casa Lochdusk, que representaba la lealtad y la oscura casa de Dunkleit. Los fundadores fueron los cinco herederos; Alexander Blackross, Shelly Dawnrain, Elliot Roodsword, Arthur Felder, Jack Lochdusk y Lucius Dunkleit.
Fue creada con el fin de acabar con los poseídos, de cerrar la brecha que comunicaba el mundo humano con el Hades y de proteger a la rosa negra.
Antes de que las cinco casas ducales, antes de que la brecha apareciese y antes de que fuesen nombrados los guardianes, cuentan las leyendas que el mundo era bello. Por supuesto, no era puro del todo, porque la naturaleza del ser humano es corrupta, y, por supuesto, existían los ladrones y los asesinos. Al igual que los incendios, los tiranos y la injusticia. Pero al menos, no toda la gente vivía con miedo. Dicen que la gente podía andar por las calles con tranquilidad, que podían bañarse en las cristalinas aguas del mar y que los niños jugaban hasta altas horas de la tarde. Pero eso fue hace un siglo y medio, antes de que se abriese la brecha.
Cuando la brecha se abrió, los demonios invadieron nuestro mundo, y nada volvió a ser igual. Los demonios no pueden sobrevivir en nuestro plano dimensional si no tiene una fuente de energía de la que alimentarse. Y comenzaron a tomar la energía de los seres humanos.
Cuando un demonio posee a un humano, no hay nada que se pueda hacer para ayudarle, como mucho, aliviar su dolor acortando su existencia. Los demonios chupan poco a poco la energía del humano, aparte de que lo controlan como si fuese una marioneta, obligándolo a matar y a destruir, por simple diversión. Los demonios disfrutan con la destrucción, por eso encuentran tan atractivo nuestro mundo. Porque hay muchas cosas para destruir. Aunque los humanos nos hayamos encargado de la mayoría de ellas.
Tanta muerte y destrucción, junto con la absorción de energía, causan graves estragos en los humanos, que acaban en la muerte. En el mejor de los casos.
Por eso fue creada la organización Caronte, para destruir a los poseídos y así, destruir a los demonios que los habitan. Pero los demonios no mueren tan fácilmente.
Solo un demonio puede matar a otro. Por eso, cada miembro de la organización de Caronte debe entrar en el Hades y "cazar" a su propio demonio. Con cazar me refiero a que debe ofrecerle un contrato y un cuerpo. Hay muchos demonios que no tienen, digamos, la fuerza como para atravesar la brecha. A esos demonios se les ofrece un vínculo, que es un objeto o el cuerpo de un animal al que puedan poseer. Entonces decimos que se ha creado un contrato o un vínculo entre el demonio y su poseedor. A los humanos que han realizado un contrato se les llama Poseedores. El único problema que tienen los poseedores, es que, cuando contraen el vínculo con su demonio, dejan de crecer. Es decir, si cumplen años y acaban muriendo, pero sus cuerpos mantienen la apariencia de la edad que tenían cuando poseyeron a su demonio. Esto, depende de por donde se mire, puede ser una ventaja o un inconveniente.
Hoy en día, en la tierra, existen tres tipos de personas: los poseedores, los poseídos y los simples, que son los que aún no han sido poseídos, pero que tampoco poseen ningún demonio.
El trabajo de los Poseedores es proteger a los simples, custodiando la brecha para que los demonios no lleguen a nuestro plano y de, en caso de que los demonios consigan pasar, eliminar al demonio, o en el peor de los casos, al poseído.
Desde que la brecha se abrió por primera vez, Caronte ha logrado grandes procesos. La gente ya casi puede vivir con normalidad, y solo tenemos un altercado de vez en cuando. O eso es lo que le hacemos creer al gobierno y al pueblo. La verdad es que los demonios se están descontrolando y cada vez aparecen pequeñas brechas, que si no se cierran a tiempo, pueden agrandarse y provocar pequeños desastres.
Así es como funciona la organización para la que trabajamos mi hermano y yo desde los quince años.
Por lo menos, así era como funcionaba hasta que apareció la rosa negra."

miércoles, 21 de diciembre de 2011

"Demons: The Black Rose"


Supongo que a la mayoría os importará un bledo, pero me he propuesto escribir otro libro. Tras el fracaso de algunos trozos que he publicado aquí (como el de "Aeryn" o el de "Alma"), he comenzado con otro que me gusta un poco más.
Por ahora, ya llevo escrito siete capítulos. Según vaya viendo, los iré publicando. La cosa va así: son dos historias paralelas, una en el presente y otra en el pasado. Los lectores tendrán que ir entrelazando las dos historias hasta darse cuenta de qué tienen en común.Creo que la historia os gustará, es muchísimo mejor que mi anterior "Libro".
Aquí os dejo el prólogo (Y el título, que es el de la entrada). Espero que os guste.
"-Por favor , no abras la puerta-
El joven rió de forma siniestra.
-¿Y qué piensas hacerme si la abro, querida tía?-
La mujer le miró con ojos suplicantes.
-Por favor, por favor. Piensa en tus primos... Te lo suplico-
Por un segundo, el dolor cruzó los ojos del joven, pero acto seguido, aferró el pomo de la puerta con fuerza.
-Tengo que hacerlo, tía. Es la única forma de que Ellie vuelva-
La mujer sollozó y se aferró inútilmente el pie de su sobrino. El joven tiró del pomo de la puerta, que cedió dócilmente.
-Lo siento...-
La puerta se abrió y la oscuridad se tragó las palabras, como un animal famélico"

martes, 22 de noviembre de 2011

¿Por qué Alex Pettyfer tuvo que decir que no?

Bueno, hace tiempo que no escribo una entradita que no valla sobre el libro ¿No?
Pues siento decíos, que esta entrada también va dedicada a un libro. En este caso no es mío (Ojalá), estoy hablando de "Cazadores de Sombras" (The mortal instruments) de la autora Cassandra Clare. Bueno, no es que sea mi libro favorito, pero es cierto que es una de mis sagas preferidas(Es un estilo a "Crepúsculo", pero menos ñoño y mejor escrito). Bueno, pues resulta, que van a comenzar a grabar la película esta primavera (Otra autora que no ha podido resistirse al "money" y ha mandado su novela a, lo que parece, una muerte segura) y yo estoy aquí para hablaos de los actores que van a encarnar a los personajes (Comprendedme, después de todo soy una adolescente, necesito esperara ansiosamente algún estreno, y ponerme histérica por algún actor de vez en cuando).
Algunos habrán dejado de leer llegados a este punto, supongo que no os importará demasiado qué guaperas cabeza hueca interprete, lo que parece, un segundo "Crepúsculo".
Pero a los (mejor dicho, a las) que os habéis quedado (Yo no digo nada...Cof, cof, Celia, cof, Mina, cof, cof Lia...) Os presento a los actores que van a reencarnar a Jace, Clary y Alec (El resto, aún no ha sido decidido, aunque os iré informando...)
Comencemos por Jace:


El actor se llama Jamie Campbell Bower, y puede sonaos porque ha hecho pequeños papeles en películas como Harry Potter (En la que encarna a Gellert Grindelwald) película en la que conoció a su prometida, Bonnie Wright (Que interpreta a Ginny Weasley), Crepúsculo (En la que hace de uno de los Vulturi, que no se si se escribe así exactamente), compartió reparto con Johnny Depp en "Sweeney todd", y, además, interpreta al Rey Arturo en la serie "Camelot".
Para que os hagáis una idea del personaje al que va a interpretar, Jace Wayland, es un chico descarado y chulito, su personalidad es muy parecida a la de Angelo, pero con la diferencia de que ,Jace, se considera un monstruo por ser hijo de quien es (Pero bueno, no os quiero adelantar acontecimientos...)



Continuamos con la protagonista femenina, Lily Collins, que interpretará a Clary Fray. Esta actriz en especial no es santo de mi devoción, es más, no me gusta nada para el papel de Clary (Yo habría preferido a Molly Quinn) Pero bueno, que le vamos a hacer. Lily Collins comparte cartelera con Taylor Lautner (Si, el que hace de lobo en "Crepúsculo") en "Sin salida", y va a estrenar próximamente una versión de Blancanieves con Julia Roberts, llamada "Mirror, mirror" (Algo así como "Espejito, espejito"), película que competirá con la versión de Tim Burton ("Blancanieves y la leyenda del cazador"), en la que las protagonistas serán Kristen Stewart, Blancanieves (¿Por qué nos haces esto, Tim?) y Charlize Theron, que será la malvada madrastra.
Clary Fray es una chica insegura y tímida, pero demasiado curiosa y muy (muy) tozuda.



Y por último, pero no menos importante, Gabriel Hugoboom, que (se rumorea, aún no es seguro) interpretará el papel de Alec. He de decir que el actor se parece muchísimo al personaje, por lo menos, en aspecto. No hay demasiada información sobre Gabriel, excepto que él no es actor, sino cantante y compositor (aquí os dejo una de sus canciones: http://www.youtube.com/watch?v=V1nX0S2cbnY)
Se presentó para otro personaje, pero el director le dijo que el de Alec le iba "que ni pintado" (¿Insinuó acaso qué tenía pinta de gay?) Porque, señores y señoras, el personaje al que va a interpretar, Alec Lightwood es, entre otras cosas, Gay (No digo que me parezca mal, al contrario, la mayoría de los gays son adorables). Alec es un chico inseguro, por eso tiende a ponerse celoso en numerosas ocasiones. Al principio, se lleva a matar con Clary (a ver si adivináis por qué), pero es un gran chico (es adorable~)
Bueno, hasta aquí, el programa de prensa rosa de hoy (Os dejo con una de las primeras imágenes sobre la peli que se ha difundido por ahí):

Kisses~

lunes, 24 de octubre de 2011

Final Alternativo (Definitivo)

Cuando volví a abrir los ojos, el cuerpo inerte de Azazel yacía en la silla. De su pecho manaba sangre en abundancia. Su rubia melena cubría sus ojos, que ya no eran los míos. Ahora descansaban cristalinos, sin vida.
No te como las lágrimas caían desde mis ojos, pasando por mis mejillas para acabar en mi boca. Había llorando tanto aquel día, que no me supieron saladas.
Angelo me susurró que no mirara, pero yo no podía dejar de mirar a mi recién encontrada hermana. Encontrada y perdida en menos de doce horas.
Miré a Jack esperando encontrar, al menos, un atisbo de tristeza en sus gélidos ojos. Pero, grande fue mi sorpresa, cuando hallé gozo en sus ojos. Jack miraba a su hija como si la muerte hubiese producido un hermoso efecto en ella. Como si la muerte le hubiese embellecido.
Sentí tal asco por aquel desgraciado que me entraron nauseas.
Felis recogió en un recipiente dorado el líquido escarlata que resbalaba por el pecho de Azazel. Luego, se dirigió al centro del círculo que formaban nuestros "Asientos" y vertió el contenido del recipiente en el centro. Un extraño resplandor escarlata surgió del círculo, y al segundo, se apagó.
Un brillo de triunfo asomó a los ojos de Jack.
-Ya queda menos...- Susurró.
Felis volvió a coger el cuchillo, con lágrimas en los ojos. Y se giró hacia Avril.
Avril, orgullosa como era, alzó la barbilla y le miró directamente a los ojos. Esto hizo dudar a Felis, que miró a Jack. Jack asintió con un gesto grave y Felis avanzó hacia Avril.
Angelo se mordió el labio hasta hacerlo sangrar.
Yo cerré los ojos con fuerza.
Un estruendo proveniente de la puerta fue lo que salvó a Avril de seguir a Azazel en su camino hacia la oscuridad.
Abrí los ojos rápidamente y miré a Angelo, asustada. Él también parecía desconcertado.
No podía ver quién (o qué) había entrado en la sala de forma tan brusca, puesto que mi silla estaba de espaldas a la puerta , pero recé para que fuese Jake con los refuerzos.
Y a judgar por la cara que puso Jack, había acertado.
Felis se había quedado congelado mirando hacia la puerta, con cara de haber visto un fantasma.
-Cómo has podido- Gimió una voz femenina, desconocida para mi.
Jack avanzó un par de pasos hacia nosotros, con cara de haber visto un fantasma.
-No es posible- Susurró -Tu...-
-Yo he venido para llevarme a mis niñas, Jack- Dijo la voz de mujer -Pero tu...Tu has sido capaz de llevarte a una de ellas-
Me quedé sin respiración.
Escuché pasos acercándose y una enorme sombra negra se avalanzó sobre Jack.
Papá.
Un minuto después, Jake apareció delante mía y comenzó a desatarme. Mientras, Jack había desenfundado su espada y se batía en duelo contra mis padres.
-Jake ¿Qué...?-
Él me sonrió. Tenía una una herida en el brazo que le sangraba abundantemente, a pesar de que se había hecho un improvisado torniquete. Pero aparte de eso y un par de cortes feos, no parecía estar en peligro.
- Aproveché el desconcierto de la muerte de Alex para escapar. Encontré a un nefilimn lo suficientemente estúpido como para que me dijese dónde estaban encerrados tus padres en cuanto le amenacé un poco. Me a costado lo mío, pero la mayoría de los nefilimn estaban peleando contra Angelo y Avril, así que no había demasiados custodiando a tus padres-
Le miré la herida significativamente.
-Aún así, me costó un rato vencerlos- Bufó -Pero lo importante es que lo conseguí. Élias me dio instrucciones para que así lo hiciera. En cuanto tu madre se vio libre y armada...-
Cuando estuve libre, me abalancé hacia él.
-¡Gracias, gracias, gracias!-
-De nada- Volvió a sonreír.
-¡Ejem!- Me separé de Jake y vi como Angelo nos miraba con reproche - Todo esto es muy bonito, pero...¿Podríais desatarme, por favor?-
Desatamos a Angelo, y a Avril, que estaba pálida y temblorosa del susto. Para entonces, mamá y papá ya tenían a Jack acorralado en un esquina, gritándole a sus esbirros para que acudiesen.
-No van a venir, Jack- Replicó Lucius -Se han ido. Saben que no tienen nada que hacer contra nosotros. Ni contra los refuerzos que están viniendo en estos momentos-
Jack tenía el semblante sereno. No parecía alterado, aunque sabía que iba a morir.
-¿Unas últimas palabras?- Escupió mi madre.
Él sonrió.
-Volveré-
Y entonces, se desvaneció en una nube de sombras negras que se lo tragaron.
En cuanto Jack se hubo desvanecido, un temblor sacudió la casa.
Papá parecía sorprendido, pero mamá se dirigió hacia nosotros rápidamente.
Era muy alta y muy delgada. Su cabello no era ni liso ni rizado, de color castaño-rojizo. Sus ojos eran grandes, de color azul claro, tan azules como el cielo.
Se acercó a mi, con lágrimas en los ojos.
-Mi niña...-
Nos fundimos en un profundo abrazo.
-No hay tiempo para eso- Nos cortó Angelo -Esto se va a derrumbar-
Jake salió primero, ayudando a Avril que apenas podía mantenerse en pie. Luego fueron Angelo y papá, y por último, mamá y yo. Me quedé parada en el marco de la puerta, mirando el cuerpo inerte de Azazel.
-No podemos hacer nada por ella, cielo. Ya se ha ido- Me susurró mamá. Asentí y ella me condujo hacia la salida.
En cuanto hubimos salido, me fundí en un abrazo de oso con mis padres.
Lloré como no había llorado en mi vida. Papá parecía veinte años más joven con una sonrisa en el rostro
Aquel día, comprendí lo que era la felicidad.
---------------o---------------
El funeral de Alex fue triste. Lo enterramos en el mismo lugar en el que llacía su padre.
"Aquí yace Alexander, que murió haciendo lo que más le gustaba" Rezaba su epitafio.
Mamá y la madre de Alex hicieron las paces después de años sin hablarse.
Felis le confesó a Avril que se había enamorado de ella cuando, se supone, la estaba utilizando, y que si había hecho lo del conjuro había sido por miedo a Jack, no por Azazel. Aún así, Avril lo mandó a tomar viento y le dijo que no quería volver a verlo más, alegando que había intentado matarla. Pero la verdad, es que a mi me pareció que fue porque había comenzado a mirar a Jake con otros ojos...
-Bueno, parece ser que esto acaba aquí- Dije, mientras Angelo y yo observábamos en silencio la tumba de Alex, cogidos de la mano.
Me abrazó y me acarició el pelo.
-Que va, princesa, esto es solo en principio- Me susurró al oído.
Me separé un poco de él.
-¿El principio de qué?-Pregunté arqueando las cejas.
ÉL sonrió y se acercó a mi. Cuando sus labios estaban rozando los míos, rió.
-El principio de todo, princesa-


EPÍLOGO
Desperté en una habitación y los recuerdos cayeron sobre mi como un jarro de agua fría. Recordé a Felis, el cuchillo, toda aquella sangre, un dolor punzante y luego...Luego ¿Me morí?
Una sospecha comenzó a formase en mi mente como las piezas de un puzzle.
Me había muerto.
Miré en alrededor. Me encontré con una habitación amplia. Todos los muebles eran negros, las paredes rojas y se respiraba un fuerte olor a azufre.
Me había muerto y estaba en el infierno.
Cuando mis sentidos se hubieron despertado del todo, sentí que alguien me miraba.
Me giré rápidamente para encontarme una mirada familiar.
-Padre...- Efectivamente, era él. Me sonrió y yo reprimí las ganas que tenía de abalanzarme sobre él, como cuando era pequeña. Después de todo, él había vendido mi vida al diablo, literalmente. Se acercó e hizo ademán de tocarme. Me aparté bruscamente.
-Mi pobre niña- Dijo negando con la cabeza -Aún estás traumatizada por lo de antes ¿Verdad?-
-¿A qué parte de antes te refieres? ¿A cuándo me ataste a esa maldita silla o a cuando le diste la orden a Felis para que me matara?-
Su semblate se ensombreció.
-¿Aún no lo entiendes, mi niña?- Le miré desconcertada -Yo le dije a Felis que no te clavase el cuchillo hasta el fondo. Solo era una herida superficial. Yo jamás te haría daño, mi cielo- Se acercó a mi y me acarició el pelo -Sin embargo, esa ingrata de tu madre y su etúpida hijita te dejaron tirada entre los escombros sin apenas mirar si respirabas- Escupió.
Una rabia feroz me recorrió de arriba a abajo. Gabrielle me había prometido que saldríamos de allí, incluso me pareció que sufría cuando me clavaron el cuchillo. Pero todo era una estrategia para salir de allí con su "mamita".
-lo siento, padre. No debería de haber dudado de usted-
Padre me abazó.
-Tranquila ,cielo. Se lo haremos pagar. Esto solo es el principio de todo, princesa-

viernes, 14 de octubre de 2011

Sacrificio


Jack comenzó a pasearse por la sala, en círculos, pasando por detrás de las sillas en las que estábamos presos. Gabrielle y Yo le mirábamos desafiantes, a falta de poder movernos. Jack parecía estar disfrutando con el, sin duda, patético espectáculo que estábamos ofreciéndole. Pero si íbamos a morir, al menos, lo haríamos con dignidad.
Se hizo un silencio sepulcral en la sala y una figura, que hasta entonces se había mantenido en la sombras, avanzó hacia el círculo.
Felis.
Sentí una rabia incontrolable y le miré con todo el desprecio del mundo. En ese momento, Avril alzó la cabeza. Leí en sus ojos que aquello era demasiado para ella. Pero Avril es, y siempre será una mujer orgullosa. Así que levantó la cabeza y escupió a la cara de un atónito Felis.
Por un momento, temí que fuesen a darle una bofetada a Avril, pero Felis se limpió la cara con la manga y miró a Avril con una mezcla de comprensión y tristeza.
-Cerdo asqueroso- Susurró Avril, concentrando todo el desprecio del mundo en su voz.
-Avril yo...Trata de entenderme- Suplicó Felis.
Pero nadie pensaba premiar a un traidor con comprensión. No entonces.
-Bueno, ya me he cansado de tanta palabrería- Protestó Jack -Da comienzo al ritual, Felis. Por favor- La última palabra de sus labios salió envenenada y cargada de amenaza.
Felis le dirigió una última mirada suplicante a Avril y luego, se desplazó hasta el centro de la sala. Hechizos formulados en lenguas prohibidas comenzaron a fluir por sus labios.
Al cabo de diez minutos, paró.
-Deberán morir por el orden de legada de sus antepasados angélicos a la tierra-
Suspiré, algo aliviado. El primero en llegar había sido Lucibelle.
Felis se acercó a la chica del cabello rubio. Hasta entonces, no me había dado cuenta del enorme cuchillo que tenía en las mano.
La chica levantó la cabeza. Era guapa. Tenía los ojos azules y grandes, y los rasgos de la cara finos. Ni siquiera se movió cuando Felis le colocó el cuchillo en el pecho. Sus ojos suplicaban clemencia, pero sus labios permanecieron sellados.
Felis miró a Jack, como pidiéndole permiso. O pidiéndole clemencia para ella.
-Sea- Susurró Jack. Aunque su voz había pronunciado esas palabras, sus ojos decían todo lo contrario.
La chica cerró los ojos y Felis suspiró. A mi lado, Gabrielle sollozó y apartó la mirada.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Jack

Los Nefilimn nos condujeron por los estrechos y sinuosos pasillos de la mansión.
Avril había parado de llorar hacía ya un rato, pero mantenía la cabeza gacha y sollozaba de vez en cuando. Yo aún no me podía creer que Alex hubiese muerto. Y mucho menos, que Jake hubiese huído. El muy cobarde había salido por patas cuando asesinaron a Alex, aunque yo albergaba la esperanza de que hubiese ido a por ayuda.
Por fin, tras mucho andar, llegamos a una gran sala circular, con aspecto de antigua capilla. En el centro había cuatro sillas, dispuestas en círculo también. En el centro del círculo había dibujados con un líquido espeso y rojo (sospechosamente parecido a la sangre) extraños símbolos satánicos y antiguas runas. Élias nos había explicado hacía tiempo que ese tipo de símbolos se utilizaban para la invocación de demonios. En ese momento, me maldije a mi mismo por haberme quedado dormido en aquella clase. Seguro que Alex habría sabido explicarnos su significado...
Al entrar por la habitación, la poca luz que se filtraba por los cristales de una vieja vidriera sucia, me deslumbró durante unos segundos ya que, mis ojos, estaban acostumbrados a la penumbra de los pasillos.
En cuanto mis ojos se acostumbraron a la luz, distinguí dos siluetas sentadas en las sillas del centro. Eran dos chicas. A una no la había visto nunca. Era alta, rubia y robusta. La figura de enfrente era la de Gabrielle.
Levantó la cabeza cuando nos oyó entrar y vislumbré como la poca esperanza que había en sus ojos se apagaba poco a poco.
Observé como su expresión de alegría se transformaba en una de preocupación al no divisar ni a Jake ni a Alex. Y esta se transformó en una de consternacón al ver las caras que traíamos Avril y yo.
Los Nefilims me condujeron hasta una de las sillas (La que estaba a la derecha de Gabrielle) y me ataron de manos y pies, dejándome inmovilizado. No me resistí, estaba demasiado...Traumatizado, por decir algo.
Gabrielle me preguntó con un hilo de voz qué donde estaban Jake y Alex. Negué con la cabeza y su expresión fue de sorpresa.
-Estan...- No llegó a terminar la pregunta.
-Jake no- Fue lo único que conseguí articular.
Vi como las lágrimas se asomaban a sus ojos para bajar como finas cascadas a lo largo de sus mejillas. Tenía una forma bonita de llorar. Era suave, no hacía grandes aspavientos y sollozaba en un tono apenas audible.
-Buenas tardes, señores y caballeros- Dijo una voz.
Un hombre alto y formido apareció como si de niebla se tratase de detrás del asiento en el que estaba sentada la chica a la que no conocía. La chica parecía completamente abatida. Mantenía la cabeza gacha y emitía leves sollozos de vez en cuando.
El hombre que acababa de hacer su aparición le dedicó a Gabrielle una sonrisa fiera, como si ella fuese una animal muy valioso que él codiciaba. Y por fin lo había cazado.
Nuestro misterioso anfitrión era alto. Un metro ochenta y pico, incluso un poco más. Su cabello era rubio platino, casi blanco debido a las numerosas canas. Tenía la piel extremadamente pálida, como si nunca hubiese visto el sol. Sus ojos eran negros, tan negros que no se distinguía la pupila del resto del ojo. Tenía las espaldas anchas y la cadera estrecha. Iba elegantemente vestido, con una camisa negra y pantalones de vestir del mismo color. Su rostro era un misterio. Su cara mostraba una cálida sonrisa, pero sus ojos estaban marcados con el inconfundible brillo del desprecio.
-Me presento, aunque algunos ya habréis oído hablar de mi- Su sonrisa se ensanchó hasta un punto en el que se tornó macabra- Mi nombre el Jack - Y la chica desconocida estalló en un desesperado llanto.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La herencia de Clarissa


-¿Sabes? Te pareces mucho a ella-
No se cuanto tiempo llevaba allí sentada en la cama de la habitación.
Azazel se había sentado al borde de mi cama y me había estado observando en silencio hasta entonces.
Salí de mis ensoñaciones y me quedé mirando fijamente a Azazel. La expresión de superioridad había desaparecido de su rostro. Ahora me miraba con curiosidad y...¿Compasión?
- ¿Parecerme? ¿A quién?-
Ella sonrió con tristeza. Alargó la mano hacia mi. Al principio, me encogí y cerré los ojos, pensando que me iba a pegar. Pero no me pegó, simplemente, me acarició el pelo.
- A tu madre, ¿A quién si no?-
Se me calló el alma a los pies.
- ¿Conoces a mi madre? Es decir...¿La has visto alguna vez? -
Ella me sonrió y se sentó más cerca mía.
- Si. Es igualita a ti. Bueno, no. Tu eres más alta -
Me quedé de piedra. Me parecía a mi madre. Aquello era lo más reconfortante que me habían dicho desde hacía mucho tiempo.
De repente, caí en algo.
- Pero...Mi madre...Ella ¿Cómo es que la conoces? Es decir, ella murió cuando...-
Había visto a mi padre cuando me secuestraron la primera vez, pero no había ni rastro de mi madre. Y mi padre no me había dicho nada sobre ella.
- ¿Muerta? - Rió - Qué va. Está más viva que nunca. Ya lo creo que está viva. Vivita y coleando - Su rostro se tornó sombrío -Papá la quiere demasiado como para dejarla morir - Susurró.
Me quedé de piedra con sus últimas palabras. Era una gran alegría que mi madre siguiese viva, pero...¿Cómo qué Jack la quería "demasiado"? ¿Acaso no la había utilizado para conocer los planes de los cruzados? Al menos, eso decía Élias en su versión de la historia.
Azazel debió adivinar lo que estaba pensando, porque añadió;
- Al principio, Clarissa no era más que una marioneta que mi padre pensaba utilizar para conocer los planes de los cruzados. Pero luego calló en sus redes y se enamoró profundamente de ella. ¿Nunca te has preguntado por qué teníamos a tu padre encerrado?-
No, la verdad es que ni me lo había planteado.
- ¿No te parece extraño que sólo encerrásemos a uno de tus progenitores?- Abrí la boca para contestarle, per no me dejó - Papá quería a Clarissa de su lado, pero claro, tu madre no iba a volver de buenas a primeras con el hombre que tanto daño le hizo. Así que mi padre la chantajeó diciéndole que si no se unía a él, mataría a tu padre -
Tragué saliva. Entonces, mi padre tenía qué seguir vivo, porque si no, mi madre no habría tenido ningún inconveniente para matar a Jack.
- Entonces...¿Mi padre sigue vivo? - Pregunté, por si acaso.
- Ya lo creo - Suspiré aliviada. Todavía había posibilidades de salvarlos a los dos - Si no, Clarissa se habría ido hace ya bastante. A mi no me habría importado, la verdad. Ppá la tiene muy mimada. A veces parece que la quiere más a ella que a mi -
De repente, parecía que Azazel estaba muy triste. Y me entraron ganas de consolarla, pero entonces recordé de quién era hija y lo que había hecho y se me quitaron las ganas.
Nos quedamos un rato en silencio.
- Pero...¿Y qué hay de tu madre? - Pregunté con curiosidad.
Ella me miró con sorna.
- Odio a mi madre. Mi padre la tiene demasiado mimada. A veces parece que la quiere más a ella que a mi -

lunes, 5 de septiembre de 2011

Nuevo título


El libro que he estado escribiendo durante este tiempo ya está casi terminado.
Lo voy a llamar "Cruzados", y va a ser el primero de una larga lista de libros que me gustaría escribir. Su hermano pequeño ya está en camino, y va a ser una novela fantástica (No pienso atreverme con una policíaca hasta que estudie medicina o me case con un inspector) Ya tiene título, "Aeryn", e introducción:

"La llamaron Aeryn y, aunque la criaron como a uno mas, todos sabían que había nacido con algo que la hacía diferente a sus hermanos. No era la mas fuerte, ni la mas lista, ni la mas graciosa, y mucho menos, la más alta. Pero había nacido con el don de la curiosidad y eso la hacía la más sabia.
Fue la primera mujer que viajó al reino de Elfhorn, jugó al juego del amor contra príncipes malcriados,y ganó. Estudió magia en la legendaria torre de L´Apís y consiguió escapar de las ordas de arqueros del rey Rhoyven II. Aprendió el idioma Élfico y cantó y bailó para todos los nobles en el reino de Eden. Muchos dicen que fue una leyenda. Otros dicen que su historia es real, pero que ha sido distorsionada por el tiempo.
¿Queréis conocer la verdadera historia de Aeryn de Bharnarre?"

Este sería el trozo de libro que ponen en la cubierta, para alentar a los lectores a comprar el libro. Sinceramente, creo que este va a ser mucho más interesante que el anterior, ya que va a ser más de acción y los personajes van a variar constantemente.
De paso, un agradecimiento a mis lectores más fervientes; Mina, Celia y Acaro, que me ayudan constantemente con sus comentarios, ya que gracias a ellos, el otro día pude terminar el 32º capítulo de "Cruzados".
Thank You a todos~

jueves, 1 de septiembre de 2011

El beso de la princesa


Nefilims. Una docena de ellos.
Aquello era la "calurosa" bienvenida que nos esperaba en la entrada de la mansión.
-Mierda- Protestó Avril -Van armados-
Para que os aclaréis: normalmente, los nefilim van armados con simples cuchillos o navajas, pero los de la puerta iban armados con espadas. Y el brillo asesino de sus miradas dejaba bastante claro que no nos iban a dejar pasar fácilmente.
-Bueno- Dijo Jake -Podría haber sido peor-
No le hice ni caso a Jake "el optimista" que parecía no saber que los nefilim tenían un gran poder destructivo (y más aún si iban armados) y miré a Alex, que se encontraba a mi derecha.
Estaba pálido y tembloroso, y por un momento temí que se fuera a desmayar allí mismo. Me miró a los ojos y (no se de donde sacó las fuerzas) me sonrió. No pude evitar devolverle la sonrisa.
Avril cogió la mano libre de su hermano (en la otra empuñaba su espada) y tragó saliva.
-¿Vamos?- Pregunté.
-Vamos- Afirmó Alex.
Nos separamos y los nefilim (como llamados por una misteriosa voz) se separaron a su vez en grupos de tres. "Tres contra uno, juego sucio" pensé. Para mi no serían un problema, ni para jake tampoco. Pero Alex...Alex era caso aparte.
"Concéntrate Angelo" me sermoneé mentalmente "Ya llegan..."
El primer choque fue como la cámara lenta de una película. Sus tres espadas chocaron contra Serafín y "rebotaron". El golpe hizo que los tres retrocedieran bruscamente. Por supuesto, sus debiluchas espadas no tenían nada que hacer contra la mía. Mi espada era lo único que me quedaba de mi familia. Un fragmento de mi pasado que me hacía recordar a menudo. Pero había sido una espada de un clan noble y las espadas así no estaban forjadas con cualquier material. Aquella espada estaba forjada con un material especial. No era hierro, pero era igual de duro (más incluso). Era un material que no era de este mundo...Literalmente. Aquella espada había pertenecido al ángel fundador de la familia: Miguel. Y había ido pasando de generación en generación. Aquel era el único legado que me había dejado aquel desconocido que se hacía llamar mi progenitor. Y ahora su legado y todo su pasado estaba en mis manos.
Los nefilim despertaron de su trance y se acercaron para volver a atacarme, pero yo fui más rápido. Me desplacé hacia la derecha y le di a uno en el costado.
Dio buen resultado, porqué le di lo suficientemente fuerte como para hacerle una herida profunda. El que estaba a su izquierda (que ahora mismo parecía furioso) se lanzó contra mi. Lo esquivé por muy poco, pero me rozó el hombro.
El roce me provocó un fuerte escozor y pronto noté como la sangre caliente salía de la herida. Era una herida poco profunda, gracias al cielo.
Mientras yo me inspeccionaba la herida, el nefilim aprovechó para atacarme de nuevo. Esta vez, me adelanté y le hice un corte en la pierna.
Fue entonces cuando escuché el grito de Avril.
Fue entonces cuando me giré y luego deseé no haberlo hecho.
Me giré justo a tiempo para ver como un nefilim atravesaba a Alex. De lado a lado.
Me arrepentí el resto de mi vida por aquello, por no haber podido ayudarle, por no haber estado más pendiente de él.
Me quedé petrificado unos segundos. Todo ocurrió a cámara lenta, como antes. Solo que esta escena era mucho más delo que yo podía soportar. Me abalancé contra el nefilim que había atravesado a Alex con tal brutalidad, que le corté la cabeza. El nefilim no se esperaba tal rapidez por mi parte y en su cabeza, que ahora rodaba por el suelo, se adivinaba un último grito de terror, con un rictus de sorpresa en el rostro.
Avril tiró su daga a un lado y se abalanzó rápidamente hacia el cuerpo de su hermano. Yo la imité.
Agarró la cabeza de Alex y la puso sobre sus rodillas.
-¿Alex?- Dijo con la voz temblorosa y con lágrimas en los ojos -Alex, respóndeme, por Dios Alex...-
Alex tosió ruidosamente y lo único que salió de sus labios fue sangre. el suelo también estaba lleno de ella.
Avril comenzó a llorar amargamente y, cuando los nefilims la agarraron, no opuso resistencia. Aunque si gritó.
-¡Bastardos! ¡Es mi hermano! Soltadme ¡Alex! ¡Soltadme!- Comenzó a chillar ya llorar amargamente.
Aunque yo no escuchaba nada. Los nefilims me agarraron y no opuse resistencia. Solté la espada. Mi cuerpo estaba muerto y mis ojos, fijos en el cuerpo de Alex.
Comenzó a llover.
El cielo lloraba y yo comencé a llorar con él. La torrencial lluvia arrastró la sangre de Alex, pero no mi tristeza.
-Que pena- Dijo él en un último susurro -Voy a morir sin el beso de mi princesa...- Y mientras lo decía, su sonrisa se fue apagando, así como su luz.
Alex murió como su padre, haciendo lo que más le gustaba...

sábado, 20 de agosto de 2011

Cautiva


¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Días? ¿horas? A saber durante cuanto tiempo llevaba dormida...Sólo sabía que al despertarme no me encontraba en mi habitación. Ni mucho menos.
Los recuerdos de la noche anterior (o de aquella noche,como ya he dicho antes, no sabía si había estado durmiendo durante mucho tiempo) vinieron a mi cabeza lentamente. Fui asimilando la información, y llegué a la conclusión de que me habían vuelto a secuestrar. Me sentí una inútil y una estúpida por no saber defenderme, por no poder haber evitado que me secuestrasen otra vez. "Seguro que Avril se habría zafado en mi lugar" pensé con tristeza. Seguro que ahora me estarían buscando, y por mi culpa, jake estaría muy preocupado. Sin quererlo, me pregunté si Angelo estaría preocupado también ¿Me estaría buscando? Esperé que así fuera...Un sentimiento cálido recorrió mi pecho al recordar la noche anterior. Sonreí (probablemente, con cara de estúpida) y rocé con la punta de los dedos mis labios, los mismos labios que Angelo había estado a punto de besar hacía ahora un tiempo que, a mí, me parecía infinito.
Decidí que allí quieta, tumbada en la cama en la que me había despertado no iba a hacer nada, así que me levanté, dispuesta a encontrar una salida.
La habitación en la que me encontraba era más bien pequeña, estaba poco amueblada (un armario empotrado, un tocador y la cama en la que me encontraba) y no tenía ventanas. La estancia estaba pobremente alumbrada por una lámpara, el papel pintado de la pared estaba desconchado y toda la habitación estaba cubierta por una fina capa de polvo. Tenía pinta de llevar varios años abandonada. Me dirigí al armario, y comencé a rebuscar dentro, para ver si encontraba un agujero o algo por el estilo.
-¿Qué estás buscando?-
Me levanté bruscamente y choqué mi cabeza contra una de las baldas del armario. Me incorporé con dificultad tras el golpe. Agachada al lado mía estaba...No es posible.
-¿Azazel?- Abrí la boca de pura sorpresa ¿Qué demonios hacía allí la ex de Jake? La escruté de arriba a abajo: pelo lacio como una tabla, rubio claro, casi blanco y con mechas de colores: negras, verdes, rosas... Rasgos finos y labios gruesos. Tenía los ojos azu...Un momento.
-Tu...No es posible - Me incorporé rauda y me alejé de ella -¡Tu me has secuestrado!- Una sonrisa se asomó por su rostro -Pero...¿porque?- Pregunté -Pensé que éramos amigas, pensé que...-
-Pensaste demasiado, querida-
Quizás fue su inusual tono meloso, o la expresión de desagrado que cubría su rostro, pero me aparté prudentemente de ella.
-Ohh, mi pobre, pobre Gabe ¿Aún no lo has entendido? Todo estaba planeado, pequeña, todo-
No tenía ni idea sobre lo que me estaba hablando, pero su tono dulce y a la vez amenazador no auguraba nada bueno.
- ¿Aún no lo entiendes, querida?- Sonrió perversamente -Yo solo salía con tu querido amiguito Jake por ti, cielo. Para vigilarte-
Me quedé de una pieza.
-Oh, y no te sorprendas, que aún hay más. Llevo media vida siguiéndote, esperando a que el idiota de Élias te enviase la maldita carta para ingresar en el puñetero instituto y alejarte de la protección de tus "padres"- Su ceño se frunció levemente. Comenzaba a parecer realmente enfadada - Hasta que al final, la puñetera carta llegó. Ahora sólo nos faltaba esperar la oportunidad perfecta para cogerte, querida. Pero no se nos presentaba, así que decidimos crearla nosotros: La fiesta de Felis-
Las piezas de un siniestro rompecabezas se fueron uniendo en mi cabeza.
- Mientes- Le recriminé -Felis es bueno, él está de nuestra parte-
Azazel soltó una estrepitosa carcajada que me puso los pelos de punta.
- ¿Felis? Te voy a decir una cosa, querida- Dijo acercándose un poco más a mi -Felis es un mago idiota que está coladito por mi, y que hace todo lo que yo le pida como un perrito faldero. Si no ¿Quién te crees que le indicó a James dónde estabas? ¿Quién le propuso qué te cortejara para, más tarde, secuestrarte? Oh si, no me mires así, pequeña. Fue Felis. Y ¿te cuento lo mejor? Ese mentecato invocará al demonio Astharoth, brazo derecho de nuestro señor Lucifer, y solo porque yo le he puesto carita de niña buena y le he dicho que si lo hace, a cambio, me casaré con él- Volvió a reír -Necio. En cuanto termine con el ritual, lo mataré-
La boca se me secó y tuve que hacer un esfuerzo abismal para decirle:
-Yo, yo creía...Bueno, Avril y Felis...-
-¿Aún no lo has pillado?- Se sentó en la cama y se puso a toquetearse el pelo - A tu amiguita la estaba utilizando para que no se diera cuenta de que te estaban secuestrando. Aunque no te lo creas, Avril se estaba oliendo esto desde hace tiempo, así que, para evitar que te vigilase en exceso, le pusimos a Felis. Y mordió en anzuelo, la muy estúpida- Volvió a reír estruendosamente. Parecía que se lo estaba pasando pipa contándome aquello. Contándome cómo me habían engañado (A mi y a tu todos los demás) como a una estúpida.
-Pero -Volvió a hablar -Ese estúpido de James se tomó el resto de la noche libre para hacer lo que le diese la gana y no tuvo otra idea mejor que volver a la fiesta- Apretó con fuerza la sábana -El muy idiota...Por culpa de eso, tus queridos amiguitos te encontraron-
Bufé. "Pues menos mal que James era tonto del bote" pensé entristecida.
-Pero esta vez- Irrumpió mis pensamientos con un tono alegre -Yo misma me he encargado de hacerlo todo- Sonrió alegremente -Incluso le he dejado una falsa pista a tus amiguitos para que vengan aquí a encontrar su final ¿Sabes?- Palidecí al instante. Ella debió notarlo, puesto que su sonrisa se hizo más amplia aún -Papá está muy orgulloso de mi, tanto que me ha prometido que me va a dejar estrangular a Jake -Mis piernas comenzaron a temblar - A mi solita ¿No es fantástico?-
-¿Papá?- Pregunté en un susurro. Sabía lo que me iba a contestar, pero no quería escucharlo.
-Si- Dij con una sonrisa perversa -Mi papi es el que te quiere coger a ti y a tus desgraciados amigos e invocar a Astharoth para acabar con los Cruzados ¿Te suena el nombre de...Jack?-

domingo, 14 de agosto de 2011

...

- Padre, te he traído lo que querías-
- ¿Dónde la has dejado?-
- En el sótano-
- ¿Les has dejado lo que te dije?-
- Si os referís a la falsa pista, si, lo he hecho. El libro estaba allí, tal y como vos dijisteis-
- Esa es mi niña. Digna hija de su padre-
- Me alagáis diciendo eso, padre-
- A tu madre le habría molestado...-
- Ya sabéis que me importa bien poco lo que diga esa necia-
- Cuidado con lo que dices, Azazel. Sin ella, tu no estarías viva. Después de todo, es tu madre-
- Ni ella me quiere, ni yo la considero mi madre. Nunca me trató como hija suya. No os riáis padre, sabes que es verdad. Ella prefiere a...la otra-

miércoles, 10 de agosto de 2011

Spain is different (pero very, very different)


Tengo el inmenso privilegio de poder presumir de que a mi corta edad (si, corta, porque por mucho que se empeñe la gente, a los quince años todavía somos unos mocosos) he viajado más que muchos adultos en toda su vida.
Todo es gracias a mis padres, que nos han contagiado a mi hermana y a mí esas ganas de conocer lugares nuevos y descubrir nuevas cosas.
Para mí, un viaje es lo mismo que una lección de historia, pero a lo práctico. En lugar de hablarte del estilo gótico, lo ves y lo tocas. En lugar de decirte "En el año cataplín hubo una batalla en nosedonde", te puedes imaginar a los guerreros corriendo por las largas praderas, muriendo por defender la bandera de su patria.
Pero bueno, yo no no he venido a hablar sobre mis experiencias. Venía para decir que, al haber viajado tanto (bueno, para mi han sido muchos viajes) me he dado cuenta de las diferentes culturas y formas de vida que hay en diversos países, incluso dentro del mismo continente.
Este año, he ido a Escocia, al Reino Unido, a visitar (como los llama Arturo Pérez-Reverte, y mi padre) a los "Perros Ingleses".
¡Madre mía! ¡Qué frío! Con deciros que uno de los días me puse cinco (si, si, cinco) capas de ropa y aún así, tenía frío. Eso si, ¡Qué palacios! ¡ Que catedrales!
El año pasado fuimos a Croacia y otro a Italia. Distintos, muy distintos de España (Y en lo que más se nota es en la comida y en el tiempo atmosférico)
Y es que, tenemos la manía de visitar otros países sin ni siquiera conocer a fondo el nuestro.
Vamos a Italia y decimos "¡Qué hermosas Iglesias!" pero...A lo largo de la historia ¿A qué pueblo tachaban de ultra catolicista? A el pueblo español.
Viajamos a Croacia y decimos "¡Qué bellos paisajes!", pero ¿Croacia puede presumir de la Alhambra al anochecer? ¿O de las Playas Gaditanas?
Nos movemos hasta Escocia y exclamamos "¡Que bellos palacios!", pero nos olvidamos de que España también fue un imperio.
Y es que, España, es un hermoso país. Tu vas a Escocia en verano y te encuentras con que la mitad de los escoceses se han venido para acá. Y lo mismo en muchos otros países.
No quiero presumir, pero los españoles tenemos muchas cosas de las que enorgullecernos (he aquí, algunas cosas):
La comida (que para mí, es la mejor del mundo), las sevillanas (y no me refiero a las mujeres procedentes de Sevilla, que también tienen lo suyo), nuestro traje "regional", el vestido de gitana (que para mí, es el más favorecedor). Nuestra alegría, nuestros carnavales, nuestro humor y "salero" (sobre todo, en el Sur del país).
Podemos presumir de que los primeros barcos que llegaron a "Las Américas" fueron Españoles, de que nuestro imperio fue tan grande que "el sol nunca se ponía" (frase que luego, nos copiaron los "perros ingleses"). Podemos presumir de que, cuando las tropas Flamencas, Inglesas y Francesas oían aquello de "Santiago y cierra España" se acobardaban hasta tal punto, que los Españoles fuimos temidos en medio mundo por nuestras batallas. También podemos presumir de nuestro rico lenguaje, regalo de nuestros abuelos; los romanos, los musulmanes...
¿Y todo eso qué? ¿Ahora no cuenta?
En la actualidad, también podemos presumir de que ganamos el mundial de fútbol (¡Olé!), de que en tenis no hay quien nos gane...En concepto general, en el deporte, somos unos "hachas".
Por supuesto, como cualquier otro país, también tenemos cosas de las que avergonzarnos. ¿Por ejemplo? De nuestro gobierno (No voy a meterme en política, que yo de eso no se nada, y quiero dejar claro que a mi eso, ni me viene, ni me va. Al menos, hasta que cumpla los dieciocho), de que todavía tenemos la "monarquía parlamentaria" (aunque le Rey no nos sirve "pa ná"), de que somos el país (al menos, que yo sepa) que tiene más canis/chonis/catetos/poligoneros del planeta, de que estamos en crisis (bueno, nosotros y medio mundo), que creamos la Inquisición...Pero bueno, el gobierno en España (y en el resto de países del mundo) nunca ha sido bueno. Y menos, cuando aún todos estaban gobernados por reyes que llenaban sus arcas de oro mientras que el pueblo pasaba hambre.
Lo que yo vengo a decir con todo este rollo es que España es un país precioso y que me alegro (lo suficiente) de ser española. Porque, como dije hace tiempo, si Cádiz es una mujer, España es su madre, y ha sido una buena madre, sufridora y trabajadora y ya va siendo hora de que le devolvamos el favor a la patria por la que, en tiempos de guerra, morían los españoles al grito de "¡Santiago y cierra España!"

jueves, 28 de julio de 2011

The old Mansion


Gabrielle me había defendido ante Jake. Se había puesto de mi lado y en contra de su mejor amigo.
Una sensación de felicidad invadía mi pecho mientras Élias me curaba las heridas externas, porque mis heridas internas habían desaparecido, camufladas por Gabrielle.
Lo único de lo que me arrepentía era de no haberla podido besar antes de que llegara Avril. "Bueno" pensé mientras Élias me regañaba (no le estaba haciendo ni puñetero caso)"La próxima vez será". Porque yo había leído en la mirada de Gabe la promesa de nuevos momentos juntos.
Cuando dejé la enfermería, y me hube asegurado de que Élias volvía a su despacho, me dirigí hacia el cuarto de Gabe. Quería desearle buenas noches. Aunque estuviera dormida, le besaría en los párpados y la contemplaría toda la noche. Observaría su estómago moverse levemente al respirar, como sonríe en sueños y estaría allí para alejar sus pesadillas...
Huele a quemado.
Cuanto más me acercaba al cuarto de Gabe, el olor se iba haciendo más intenso. Corrí hacia la puerta y lo que me encontré me dejó sin aliento;
La estantería donde Gabrielle guardaba sus libros estaba completamente calcinada, su cama estaba revuelta y parecía que había habido un pequeño forcejeo dentro de la habitación, además, había un reguero de sangre que comenzaba en la cama y acababa en la ventana. De Gabrielle, ni rastro.
- Maldito seas...-
Corrí directo hacia la "alarma" que había en el pasillo, y cinco minutos después, Alex, Jake, Avril y Élias aparecieron atropelladamente por la puerta de la cocina.
- ¡Angelo!- Protestó Avril - ¡¿Que demonios...?!- Pero su voz se cortó cuando vio como me temblaban las manos de rabia.
- ¿Angelo? - Repitió , esta vez con un tono más dulce, casi asustado.
Alex frunció el entrecejo y miró a Jake (que miraba por la ventana fingiendo mi inexistencia) y Élias me miró con expresión grabe.
- Han...Alguien ha...- Tuve que esforzarme por que las palabras salieran de mi boca - Gabrielle ha sido secuestrada...-
Tras un momento de confusión, Alex aguantó a Avril (que parecía estar a punto de desmayarse) y le obligó a sentarse en una silla. Jake se sentó también y escondió la cara entre las manos.
- Explícate mejor Angelo - Pidió Élias, conservando la calma.
- Bueno yo...Iba de camino a mi cuarto y...Bueno, se me ocurrió que podría "pasar" a visitar a Gabrielle - Jake levantó la cara y me dirigió una mirada llena de odio (probablemente había adivinado mis intenciones ocultas) - Entonces, me di cuenta de que olía a quemado - (caras de horror entre los oyentes) - Cuando llegué al cuarto de Gabe, la estantería estaba completamente quemada y parecía que había habido un forcejeo en el cuarto- Élias puso cara de estar muy interesado - La ventana estaba abierta de par en par, y...- Me atraganté cuando llegué a este punto - Había un reguero de sangre, desde la cama hasta la ventana...-
Avril ahogó un grito y Alex (que parecía horrorizado) intentó consolarla. Jake no apartó las manos de la cara, pero me dió la sensación de que estaba sollozando. Élias (tan tranquilo como siempre) se tocó la barbilla (como hace siempre que está analizando una situación) y preguntó:
- ¿Eso es todo? -
- No, había una notita en la cama de Gabrielle...- Dije, alcanzándosela a Élias - Parece un trozo de libro -
Élias se puso las gafas y analizó el papelito.
- "So they went to the old mansion" - Leyó en voz alta.
- Es un fragmento de un libro que tenía Gabe, el retrato de Dorian Grey - Dijo Jake dando un respigo. Levantó la cara (bañada en lágrimas) - Está claro que es una pista-
- Pero no puede ser una pista de Gabrielle - Reflexionó Alex en voz alta - Porque (según lo que parece) fue atacada. No creo que le diera tiempo a arrancar el trozo de página -
- Entonces - Interrumpió Élias - Tiene que ser una pista del agresor -
- Vamos, Élias, los agresores no secuestran a jovencitas inofensivas y luego van dejando pistas sobre donde la tienen - Dijo Jake, con un deje de ironía en la voz.
- A menos - Interrumpí yo - Que fuese una trampa en vez de una pista -
Alex asintió - Estoy de acuerdo con Angelo -
- Jack necesita a todos los hijos de los arcángeles para realizar el ritual, y esta es una bonita manera para atraerlos - Dijo Élias.
Todos lo miramos.
- ¿Que insinúas, Élias? - Gruñó Jake.
- Digo, que secuestrar a Gabrielle (que todos sabemos que era la más débil de nosotros) y decirnos donde se encuentra, es una buena táctica para que todos acudáis-
Avril levantó la vista y miró a Élias
- ¿Nos estás diciendo que nosotros somos los descendientes de los arcángeles, Élias?-
Para mí no era una novedad, me lo dijo Élias en cuanto llegué al instituto, con la condición de que no dijera a nadie. También me dijo lo de Gabe en cuanto llegó, pero...¿Qué pintaban Jake, Alex y Avril en todo esto?
- Si - Dijo Élias sonriendo como si nada - Angelo es el descendiente de Miguel, Alex y Avril, son los descendientes de Rafael, Gabrielle es la descendiente del arcángel Gabriél...-
- ¿Y el descendiente de Lucibelle? - Preguntó jake, poniéndose pálido.
- Tranquilo Jake, no se trata de ti - Hizo una pausa (que parecía ensayada) -El descendiente de Lucibelle...Es el mismísimo Jack -

jueves, 14 de julio de 2011

Los ojos de Azazel


Cuando llevaba media hora colgada del árbol, con los dedos ya entumecidos de aferrarme a la rama, alguien entró en la habitación de mi "presa". Me escondí aún más entre las ramas del árbol y observé al desconocido con curiosidad.
Era alto y musculoso, su cabello, desaliñado, era rubio oscuro, del mismo color que sus ojos. Miró hacia ambos lados y se sentó en la cama. Cogió algo de la mesilla de noche (un libro, creo) y se puso a ojearlo.
Diez minutos más tarde, Gabrielle salió del baño y emitió un chillido agudo. Ambos empezaron a reñir, aunque la única que parecía enfadada era ella, porque Angelo no paraba de sonreír de forma burlona.
Gabrielle le arrancó el libro de las manos y se dirigió hacia la estantería para dejarlo. No se dio cuenta de que el chico se acercaba a ella por detrás.
La acorraló contra la pared. "Ummmm, parece que son pareja..." pensé "Perfecto, un problema más. Si realmente son novios, puede que el chico no salga nunca del cuarto".
Volví a mirar al escuchar una voz femenina procedente de la puerta. Era una chica rubia y bajita. Tenía la cara de una muñeca, una muñeca enfadada, porque parecía que la escena que estaba contemplando no le hacía ni puñetera gracia.
Estuvieron riñendo con el chico en voz tan alta, que, alarmados por los gritos, entraron en la habitación otros dos chicos. Reconocí al primero, que era moreno y alto. Jake Moonlight, el adorado vecinito de Gabrielle.
Se puso pálido cuando vio a su Gabe en brazos de otro hombre. No pude evitar sonreír. Hace tiempo que fuimos novios (aunque realmente, yo solo salí con él porque era muy cercano a Gabrielle, y con la excusa de ser "novia de su mejor amigo" podía controlarla mejor) pero, para mi sorpresa, fue ese maldito desgraciado el que cortó conmigo (A mi nunca me dejan Yo les dejo a ellos.Y les dejo destrozados). "No es por ti, Azazel, soy yo. Verás...Estoy enamorado de otra...". No pude evitar volver a sonreír ¿Y ahora que harás, Jake? ¿Que harás ahora que sabes que tu princesa ama a otro hombre?
Me tumbé a lo largo de la rama, divirtiéndome con el espectáculo. Ver a Jake tan cabreado era sumamente entretenido.
De repente, entró en la sala un mago alto, con pinta de viejo. "Ese debe ser Élias". Papá me había advertido sobre él. Decía que era un tipo peligroso, pero con el pijama y las zapatillas puestos, no parecía para nada una amenaza. Esperé pacientemente a que todos abandonaran la sala de uno en uno. Cuando ya no quedó nadie, Gabrielle se tumbó en la cama, abatida.
Había llegado el momento.
Gateé hacia la ventana y la abrí sigilosamente. Entré en la habitación y la observé de cerca por primera vez. Estaba pobremente amueblada: la cama, un armario y una estantería (que estaba llena de libros). Examiné los títulos con interés. La mayoría eran estúpidas historias para adolescentes, que hablaban de amores imposibles y noñerías de ese tipo. Sólo se salvaba "El retrato de Dorian Grey", de Oscar Wilde. Un genio de la literatura, sin duda. Lo cogí y miré fijamente en dirección a la estantería llena de libros. Casi al instante, una gran llama prendió todos aquellos libros repugnantes.
- ¿Qui-quién eres tu? -
Me volví. Gabrielle estaba sentada sobre su cama, sus ojos (muy abiertos) observaban el montón de cenizas que antes habían sido sus libros. Luego me miró a mi, esperando mi respuesta.
- No quieras saberlo - Susurré.
Observó mis ojos, que eran los suyos, y se dispuso a gritar.
No le dio tiempo. Mi mano fue más rápida.
Le golpeé con el libro en la cabeza y la dejé inconsciente. Luego, busqué en el libro y arranqué un trozo de página. La deje encima de la cama e invoqué a las sombras para que cargaran con Gabrielle.
Dentro de poco, Jake iba a sufrir...Mucho. Me relamí con solo pensarlo.
A mi nadie me deja. Nadie.

domingo, 10 de julio de 2011

Malentendido


Angelo estaba sentado en MI cama, ojeando Mi libro y cotilleando MI mesilla de noche.
- ¡Tú! - Exclamé furiosa. ÉL se percató de mi presencia y me dirigió una de sus sonrisitas "adorables". Pero yo no estaba de humor, no aquel día, no en aquellas circustancias - ¿¡Puede saberse qué demonios haces tu en mi habitación a estas horas?! -
- "Time will still beauty from me" - Dijo, cambiando de tema descaradamente y recitándome unos versos del libro - "El tiempo me arrebatará la belleza", podríamos traducirlo así. El retrato de Dorian Grey, de Oscar Wilde...¿Te gusta leer en inglés princesa? -
- Era para un examen de inglés - Protesté, arrebatándole el libro de las manos. Por supuesto, le acababa de mentir. Aquel libro había sido de mi madre, que trabajaba como profesora de inglés en un instituto. Siempre le había fascinado Oscar Wilde, y había decidido leerse uno de sus libros en inglés, como le había gustado tanto, me lo regaló a mi cuando cumplí los quince. Desde entonces, no me separaba ni un momento de él.
- No has contestado a mi pregunta - Le dije, mientras colocaba el libro en la estantería que había junto a mi cama - ¿Qué estás haciendo aquí, Angelo? -
Me volví y me lo encontré a un palmo de mi cara. Sofoqué un chillido y retrocedí, con tan mala suerte, que tropecé con la pared. Estaba acorralada.
Angelo me rió y se acercó, hasta quedar muy cerca mío.
- Antes te dije que volvería, princesa - Dijo, apartándome un mechón de pelo de la cara (Que en esos momentos, debía de estar roja como un pimiento morrón) - Venía para disculparme - Su semblante se volvió serio.
- ¿Di-di-disculparte po-porqué? - Conseguí articular a duras penas.
- Por lo de tu padre. Por "acosarte en la fiesta"...- Se acercó a mi oído - Por todo...-
Aquello fue más de lo que yo podía aguantar, probablemente, en esos momentos, había pasado del rojo al morado. O algo por el estilo.
Intenté apartarme un poco, pero mis flacuchos brazos no tenían nada que hacer contra los musculosos brazos de Angelo. Intenté relajarme y respirar hondo.
- Perdonado - Dije, procurando esbozar una sonrisa - Ahora ¿Podrías soltarme, por favor? -
Me dirigió una de esas miradas que valían más de mil palabras. No iba a soltarme.
- ¿Soltarte? - Dijo en tono fanfarrón - Justo ahora que la cosa se ponía interesante...-
Súbitamente, me mordió la oreja. Me pilló por sorpresa y yo (que no había tenido novio en mi vida y que me azoraba cada vez que algún chico se ponía demasiado amable conmigo) no tenía ni idea de lo que hacer o donde meterme. No sabía si irme, quedarme, darle una bofetada...En lugar de eso, me quedé inmóvil como una estatua, incapaz de reaccionar.
Angelo debió de tomarse aquello como una buena señal, porque se acercó lentamente a mi. Sus labios rozaron los míos.
"Oh Dios, me va a besar, me va a..."
Cerré los ojos con fuerza.
Y de repente, entró Avril.
- Gabrielle, se me olvidó decirte...-
Anngelo se incorporó y fulminó con la mirada a Avril , que se había quedado petrificada en el umbral de la puerta. Y en medio de todo esto, yo que me sentía bastante avergonzada sin saber porqué, me despegué de Angelo rápidamente, sin apenas esfuerzo.
- Vaya, vaya - Musitó Avril - ¿He interrumpido algo? - Preguntó, con una sonrisa pícara.
- Si - Protestó Angelo, elevando la voz y visiblemente enfadado.
- ¿Otra vez Angelo? ¿Otra chica más? - Avril parecía muy disgustada - ¿A cuántas más piensas herir antes de sentirte satisfecho? ¿Es que no tienes cerebro? No ves que a Gabrielle la necesitamos...-
Estuve a punto de abrir la boca para protestar, pero Angelo se adelantó.
- ¡¿A ti qué demonios te importa?!- Estalló - ¿Vas a estar toda tu puñetera vida controlando con quién salgo solo porqué tu eres una amargada incapaz de salir con nadie durante más de dos semanas seguidas?! -
Aquello le había dolido a Avril, le había dolido mucho.
Alertados por los gritos, aparecieron Alex y Jake.
- ¡¿Qué demonios pasa aquí?!- Protestó Alex entrando en mi habitación.
Tanto él como Jake palidecieron al ver la escena.
- Angelo, como el hayas hecho algo a Gabrielle... - Musitó Jake, y avanzó haciendo ademán de pegarle a Angelo. Alex lo cogió por el hombro y le pidió que se tranquilizase.
- Seguro que ha sido todo un malentendido ¿verdad?- Me preguntó Alex. Agaché la cabeza.
- ¿Qué ha pasado Avril? - Volvió a preguntar Alex en tono conciliador al no obtener respuesta. No estaba el horno para bollos, y aquello podía servirle de excusa a Jake para pegarle una paliza a Angelo.
- Nada - Suspiró Avril - Vine para pedirle a Gabrielle que me devolviese el vestido que le había prestado para el baile...- Su sonrisa se acentuó, tornándose maligna- Y me los encontré besándose -
Primero, jake se quedó quieto. Luego palideció y me miró, como buscando que yo lo desmintiera. Vi en su mirada una súplica.
- Dime que no es verdad - Susurró. No pude decir nada. Simplemente, me eché a llorar desconsoladamente por segunda vez en aquella noche. Había estado a punto de permitir que Angelo me besara cuando Jake se había confesado apenas media hora antes. Lo que había estado a punto de hacer estaba mal, no era justo para Jake que yo...
Alex miró mal a su hermana, que sonrió y se encogió de hombros.
Entonces, Jake pasó del blanco al rojo en menos de un segundo; de la tristeza a la rabia. Arremetió contra Angelo y le pegó un certero puñetazo en el estómago y otro en le labio. Angelo, que no lo vio venir, calló al suelo escupiendo sangre.
- Levántate, Crossfaith, voy a sacudirte hasta que no te quede ni un solo hueso en el cuerpo -
Alex intentó lidiar entre los dos, pero Angelo lo apartó suavemente.
- Tranquilo Alex, perro ladrador, poco mordedor - Se puso en posición, limpiándose el labio con la manga - Este enclenque no podrá conmigo -
Justo cuando Jake arremetió por segunda vez contra Angelo, reaccioné y me coloqué en el medio. Jake estuvo a punto de golpearme.
- Gabe, apártate - Protestó, mirándome con furia.
- No. Apártate tú - Lo encaré - ¿Y qué si le he besado? ¿Y qué si me gusta? Esto es la vida real, Jake. No todo el mundo te va a corresponder ¿sabes? No puedes enfadarte con alguien solo porque me gusta. Eres como un hermano para mí, pero tienes que entender que ya no soy una niña. Ya dejé de necesitar tus cuidados hace mucho tiempo - Me volví hacia Angelo - ¿Estás bien? - Le pregunté en un tono dulce. Él asintió con la cabeza y volvió a toser sangre. Le sujeté y le permití que se apoyase en mí mientras se convulsionaba con horribles toses.
Jake se quedó boquiabierto.
- ¿¡Que es todo este jaleo!? - Protestó Élias, apareciendo en el umbral de la puerta. Miró a Angelo y vio la sangre que le manaba del labio. Luego miró a Jake, que tenía cara de que le hubiesen pegado una bofetada y mantenía los puños cerrados y temblorosos. Por último, me miró a mi, con los ojos llorosos y plantada entre los dos anteriores.
- A ver, todos fuera del cuarto de Gabrielle - Alex y Avril se dirigieron a sus cuartos sin rechistar. Antes de que Jake saliera, Élias le miró por encima del hombro - Luego hablaremos tu y yo. Espérame en la biblioteca - Le susurró - Y tu, Angelo - Dijo, acercándose a Angelo y sujetándole por el hombro - Acompáñame a la enfermería, que te voy a curar eso antes de que se infecte . Buenas noches - Dijo finalmente, refiriéndose a mí.
Angelo me dirigió una mirada de agradecimiento y ambos salieron de la habitación. Pude escuchar un fragmento de su conversación, a medida que se fueron alejando por el pasillo;
- ¿Otra vez Angelo? Dios mío, no tines remedio. ¡Y mírame a la cara cuando te hablo! No están las cosas como para que te pongas a provocar a Jake de esa manera ¿Me estás escuchando? -
Me derrumbé en mi cama. Aquel había sido un día terriblemente largo...
Me dormí pensando en el cosquilleo que había sentido cuando los labios de Angelo habían rozado los míos...
Si hubiese mirado por la ventana en ese momento, me habría dado cuenta de que dos fríos ojos azules hielo me miraban desde la ventana...

miércoles, 29 de junio de 2011

Nostalgia


Gabrielle se quedó mirando la puerta por la que acababa de salir el amor de su infancia, y se quedó en la misma postura, sin moverse apenas, durante media hora.
Se miró las manos. Luego, cerró los ojos y miró en su interior, pero no encontró sentimiento alguno hacia Jake, exceptuando la gran amistad que les unía. ¿Era posible que sus sentimientos hacia él se hubiesen volatilizado?
Suspiró, largo y tendido, y luego tomó su primera decisión-no-importante de lo que llevaba de día día ; iba a ducharse.
El agua caliente de la ducha arrastró toda la suciedad y sudor de su cuerpo, pero no fue capaz de quitarle esa sensación de suciedad que la carcomía por dentro.
Entonces, pensó en todo lo que le había pasado en los últimos días, en lo que había cambiado todo en tan poco tiempo. Pensó en que había estado tanto tiempo intentando asimilarlo, que no le había dado tiempo a sentirlo.
Recordó, entre agua caliente y jabón, la sensación de vacío que había sentido cuando sus padres le habían dicho que no lo eran, y sintió tristeza.
Volvió a experimentar la alegría inmensa de reencontrarse con su verdadero padre, y el inmenso dolor de que se lo arrancaran cruelmente minutos después.
Y por fin, nuestra triste y desgarbada protagonista derramó su dolor, su frustración, su miedo y su tristeza, sentimientos que cayeron en forma de lágrimas de sus claros ojos azules, fuentes de dolor y de promesas, puesto que se prometió a si misma que nunca mas le harían llorar, porque se haría fuerte. Fuerte como su madre, que fue expulsada de su hogar y traicionada por el hombre al que amaba, y a la cual su familia le había vuelto la espalda como si fuese una desconocida. Fuerte como su padre, que había soportado el ver a su amada con otro hombre y que había tenido el valor y la arrogancia de partir junto a ella rumbo al exilio, por amor.
Salió de la ducha y se miró al espejo. En lugar de a la radiante jovencita que, días atrás, había cumplido diecisiete años, se encontró a una adulta demacrada y carente de expresión alguna en sus ojos vidriosos y rojizos de tanto llorar. Se desmaquilló en silencio, quitándose el rimel descorrido de las mejillas, y, en el mismo silencio, se puso el pijama. La suave tela la envolvió y el perfume del suavizante la hizo sentirse segura, como cuando aún ella era ella y vivía en su casa.
Aquel pijama azul con estrellas negras le traía vagos recuerdos de una de las muchas tardes de compras que a ella tan insoportables le parecían; carteles de rebajas en los escaparates, la canción de moda a todo volumen en todas las tiendas, niños chillando y correteando, mucho calor y esa sensación de agobio que la invadía cuando su madre y ella entraban en las tiendas más abarrotadas.
Ahora, daría cualquier cosa por volver a sentir aquellas emociones perdidas.
Ensimismada en sus pensamientos como estaba, no notó como se abría la puerta de su habitación, ni como una persona se deslizaba silenciosamente hasta la cama, ni oyó el sonido de los muelles al ceder ante el peso de la persona que acababa de sentarse.
Solo lo vio cuando salió del baño, envuelta en nostalgia, y levantó la vista.
- Tu...- Susurró entre dientes.

sábado, 25 de junio de 2011

¿Celos?


- No me puedo creer que te guste ese tío - Dijo Jake sentándose junto a mi.
Me azoré violentamente y aparté bruscamente la cara para que Jake no pudiera verlo.
- ¡A mi no me gusta Alex! - Protesté.
- ¡¿Y entonces porqué le estabas abrazando?! - Me gritó.
- ¡Y a ti que demonios te importa! ¡No es de tu incumbencia! -
- ¡Si lo es! - Protestó- Soy tu mejor amigo, tengo derecho a saberlo - Suspiró y me miró con sus ojos de perrito abandonado, llenos de una tristeza infinita e incomprensible para mi.
- No necesito que te preocupes tanto por mi, ya no soy una niña...-
- Lo se, lo se...A veces desearía que siguieses siendo una mocosa de diez años ¿Sabes?- Hizo una pausa, mirando al infinito, como si allí pudiese vislumbrar a la pequeña Gabe de diez años - Todo sería mucho mas fácil...-
Me entristecía ver a Jake así. Desde que se había enterado de que yo era una cruzada, no había cambiado de estado de ánimo,de triste a enfadado y viceversa, supongo que es porque no quiere que me pase nada malo, y las batallas entre demonios y cruzados son muy peligrosas. Además yo solo soy una principiante...
Hace unos años, tanta atención por parte de Jake me habría encantado, porque llevo enamorada de él desde que cumplí los doce. Bueno, mejor dicho, estuve enamorada de él, porque hace un año aproximadamente, me di cuenta de que era inútil intentar conquistarle, él siempre me verá como a una niña chica, como a una hermanita pequeña a la que hay que cuidar y proteger, pero nada más.
Aún así, nuestra amistad se mantenía (y se mantendría siempre) en pie.
Me sentí culpable por haberle gritado. Después de todo, él solo estaba preocupándose por mi...
-Lo siento Jake- Me acerqué a él y le abracé por la espalda. Él no opuso resistencia -Es que...Todo esto es tan distinto...Tan raro...Toda mi vida ha sido rutina, y ahora todo ha dado un giro de trescientos sesenta grados. Y además, mi padre...-
- No - Dijo negando con la cabeza - Yo soy el que tiene la culpa. Soy yo el que debe disculparse...Me he comportado como un idiota y he pagado contigo lo que debería de haber pagado con ese anormal de Angelo. No quiero que se acerque a ti, Gabe. No es trigo limpio, se que va a hacerte daño si tiene la mínima oportunidad -
- Ummm...Parece que alguien está celosooo... - Canturreé bromeando.
Pero él no se rió. Al contrario, apartó la mirada y susurró:
- ¿Y si es cierto? ¿Y si resulta que estoy celoso? -
Habló en voz casi inaudible, pero yo le escuché perfectamente. Esperé a que se volviera y me dijese "Es broma mujer" o algo así. Pero no se volvió.
Pasaron dos interminables minutos de incómodo silencio, hasta que él se levantó y mientras se dirigía a la puerta me dijo :
- Olvida lo que he dicho...Ha sido una estupidez -
Salió de mi cuarto a toda prisa, cerrando suavemente la puerta, y dejándome con la duda en los labios y la curiosidad rondando por mi cabeza.
¿Jake enamorado de mi?
Demasiado tarde.

lunes, 6 de junio de 2011

¿Se puede?


Antes de comenzar el capítulo, he de decir que es el número 23 que escribo de este libro. Nunca pensé que llegaría hasta aquí...Gracias a todos los que perdéis vuestro valioso tiempo leyendo esto...
"Alex apareció en el umbral de la puerta y esquivó por los pelos el cojín que le acababa de tirar.
- Ups, lo siento- Me disculpé -Pensé que eras...-
- ¿Angelo o Jake? -
- Si...-
- ¿Acaso tengo cara de bruto? - Bromeó.
Me acurruqué en la cama, achuchando mi peluche de perrito. Le hice un gesto a Alex para que se sentara.
- Es la primera vez que estoy en la cama con una chica -
Sonreí y él hizo lo mismo. Es como si a Alex le hiciese feliz hacer feliz a los demás...Es tan bueno...Tan dulce. No se parece nada a Angelo.
-¿Estás bien? - Preguntó de repente.
- ¿Tu qué crees? -
- Que no - Se acercó un poco a mi y me acarició la palma de la mano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y mil mariposas revolotearon en mi estómago.
- ¿Sabes? Yo perdí a mi padre cuando era muy pequeño. Me costó muchísimo asimilarlo, y a Avril...Bueno, ella aún no ha conseguido asimilarlo, por mucho que finja que no pasa nada y que ella sabe cuidarse solita...Cuando mi madre me veía llorar, se ponía triste y me decía " No llores cariño. A papá no le habría gustado verte llorando..."Y acabábamos llorando los dos. Así que comencé a esconder mis lágrimas y a tragarme la tristeza para no ver sufrir a mi madre- Hizo una leve pausa - Y cuando necesitaba llorar, me escondía para que papá no me pudiese ver...-
-Lo siento - Me lamenté. Alex tenía un tono de voz tan triste que pensé que iba a llorar de un momento a otro.
- No lo sientas - Dijo mientras negaba con la cabeza - Luego, al hacerme mayor, comprendí que mi padre había muerto por lo que creía y amaba. Mi padre murió matando Nefilims durante una batalla, como un héroe...Mi héroe - Suspiró y me miró con sus profundos y tristes ojos azules - Por eso no quiero dejar de luchar. A pesar de mi..."enfermedad". Yo...Yo quiero ser como mi padre. Moriré matando y no en un sillón con cien años - Sonrió - Además, esa no es vida para mí. Tiene que ser aburrido...Una vida tan larga, digo -
- Eso es admirable Alex...Pero yo no quiero que te mueras-
Su sonrisa se ensanchó un poco.
-Te lo agradezco, pero... Cuando me vaya a morir, ¿me concederás un beso como último deseo? - Estaba bromeando, pero lo dijo tan serio que se me rompió el corazón.
- Claro que sí - Dije - Pero ten cuidado, que a lo mejor con el beso te transformas en rana - Bromeé para quitarle hierro al asunto. Ya estoy harta de muertes.
El rió.
-Yo ya soy una rana, con tu beso me transformaría en príncipe -
Reímos los dos.
Nos quedamos un rato en silencio, sus dedos todavía acariciaban la palma de mi mano.
- Gabrielle...He estado pensando...-
-¿Si? -
- Si tenían a tu padre encerrado sería por que lo necesitaban para algo ¿no? -
Me quedé quieta. Todos mis sentidos se suspendieron.
- Si no - Continuó - Le habrían matado hace tiempo ¿No crees? Además, tu no viste como le mataban. Tu viste como "Una marea de demonios se lo tragaba". Quizás...quizás lo dejaron inconsciente para volverlo a encerrar...-
Se me iluminó la cara de pura alegría y empecé a reírme como una loca. Lo que decía Alex tenía sentido...Tenía MUCHO sentido. Además, era verdad que yo no había visto como lo mataban. Seguro que Jack le necesita para algo, Élias había dicho que mi padre había sido el mejor cruzado de todos los tiempos ¿no? Mi padre...Seguro que sigue vivo...
Me arrojé encima de Alex y le abracé con fuerza.
- ¡Tienes razón! ¿Cómo no me di cuenta antes? Oh Alex, te quiero-
En ese preciso momento hicieron acto de presencia Angelo y Jake en mi cuarto.
Alex se sonrojó y se separó bruscamente de mi. Jake le dirigió una mirada asesina y Angelo arqueó las cejas con sorna.
- Estoooo...Yo ya me iba - Dijo Alex, colorado como un tomate, levantándose de un salto y dirigiéndose a la salida.
Se giró:
- Recuerda lo que te he dicho - Dijo antes de desaparecer por el pasillo.
Angelo le miró desaparecer y luego me miró y soltó una risita que a mi se me antojó bastante borde. Siguió a Alex y cerró la puerta suavemente, no sin antes guiñarme un ojo y decir:
- Volveré luego, princesa -
Jake me miró y, tras un largo suspiro, se sentó en el lugar donde Alex había estado hasta hace poco... Son tan distintos y tan parecidos..."
Dentro de poco veremos que pasa con los chicos...¿Gabrielle y Alex? ¿Gabe y Jake? O...¿Gabrielle y Angelo? No os impacientéis, que la acción está a punto de comenzar ;)

miércoles, 25 de mayo de 2011

Como consecuencia


- ¡No tendríais que haberle dejado! ¡Podríais haberle salvado! ¡Yo SE que habríais podido!-
Gabe lleva media hora gritándonos. Lleva así desde que llegamos al instituto. No dijo nada en todo el camino de vuelta, pero en cuanto llegó al salón, se transformó en un volcán en erupción. Primero lloró, luego se enfadó, y luego volvió a llorar. Ahora estaba en proceso de volver a cabrearse...
- Gabe, no había otra opción...- Dijo Jake suavemente.
Estaba cansado de ver llorar a su "amiga". Él era el único (aparte de Avril) que se había atrevido a interrumpirla en medio de su inmenso sufrimiento.
Cuando hablaba con Gabe, su tono de voz se volvía dulce, y sus maneras eran más delicadas. Pero solo cuando hablaba con ella...
Gabe volvió a sollozar. Ya que no hacía caso de Jake, Avril llevaba media hora intentando consolarla (algo poco común en ella), pero solo conseguía que llorase más (Eso sí es típico de Avril).
He de decir que no me hacen ninguna gracia estas situaciones. Sobre todo, porque YO tengo la culpa. YO fui él que decidió hacerle caso al señor Windwings. YO fui el que decidió huir para salvar a Gabrielle, en vez de quedarme. Si me hubiese quedado quizás...Quizás podría haber vencido.
No quiero parecer fanfarrón, pero apenas eran una docena, y yo he salido de cosas peores...Pero si me hubiese quedado, podrían haberle hecho daño a Gabe. Y eso si que no me lo habría podido perdonar.
El caso, es que YO y solo yo tenía la culpa de todo esto. Jake me lo había restregado por toda la cara (delante de Gabe) de camino al instituto. Avril había hecho lo mismo por lo menos cien veces al llegar al instituto. Y aunque Alex no me ha dicho nada, lleva media hora mirándome desde una esquina del salón. Su mirada es fría y recriminatoria.
Suspiré. Estoy seguro de que Alex en mi lugar habría conseguido salvar a Lucius, y a Gabe también. "Eso si no muere antes de un ataque al ver la sangre" dijo una voz maléfica dentro de mi... No, Alex habría podido. Todos habrían podido...Si tan solo hubiese estado Jake en vez de yo...
De repente, Gabrielle se levantó bruscamente de la silla, volcándola, llorando a lágrima viva.
- ¡¡¡CÓMO SE NOTA QUE NINGUNO DE VOSOTROS TIENE PADRE!!!- Gritó, antes de salir de la sala de un portazo.
Gabe tiene un don especial: es capaz de utilizar las palabras como afilados puñales. Aquel puñal nos había atravesado a todos.
- ¿Qué le has dicho para que se ponga así? - Le preguntó Jake a Avril en tono acusador.
- Nada - Protestó ella - Solo me he cansado de su lloriqueo y le he dicho que no era para tanto...-
- ¡¿Qué no era para tanto?! - Exclamó Alex horrorizado - Avril, por Dios, era SU PADRE. ¿Hace falta que te recuerde que tu aún lloras por la muerte del nuestro?- Suspiró, relajándose un poco -Esta vez te has pasado, hermanita -
Esperé a que Avril se pusiera a gritar histérica, a decirle a su hermano que era un "vendido" y que "Prefería defender a una desconocida mona antes que a ella".
Pero, para mi asombro (y sospecho que para el de toda la sala), Avril se calló y escondió la cabeza entre los hombros.
- Lo se - Susurró - Lo siento mucho...-
- Voy a hablar con ella - Dijo Jake, haciendo ademán de levantarse.
- Tu te quedas donde estás - Le encaró Alex - Ya has hecho suficiente -
Quizás se me ha olvidado mencionar que Jake tuvo parte de culpa al ayudarme a sacar a Gabe de aquel lugar, sabiendo que Lucius estaba manteniendo una lucha a muerte contra una docena de demonios...por tanto, dividamos la culpa entre dos, y multipliquemos vuestro odio por Jake por dos también. Yo soy demasiado encantador como para que me odien...¿No creéis?
- Entonces voy yo - Dije - Yo soy el principal causante de esta situación. Yo debería pedirle perdón - Mi voz estaba ronca por los gritos de aviso y de dolor que habían sucedido durante la batalla.
Jake me fulminó con la mirada (nada que no hubiese hecho antes)
- ¿Y tu que sabes de ella? - Me escupió - No podrías consolarla, tu no la conoces. Tu no la conoces de nada -
- Puede ser que no la conozca a fondo TODAVÍA - Maticé - Pero conozco esa mirada que tenía antes de irse, y no era precisamente una mirada de "amor"-
Alex suspiró.
- Ya me he cansado de estas peleas estúpidas. No vais ni tu - Dijo señalándome - Ni tu - Dijo señalando a Jake y borrándole la estúpida sonrisa de la cara - Iré yo -
Se levantó de la silla y desapareció por la puerta, seguido de cerca por su hermana menor, que ahora parecía muda.
Jake se sentó con aire de abatimiento en un sillón.
- ¿Ya te rindes? - Pregunté con sorna .
Me miró con un brillo de odio. "No me soporta", pensé.
- Cuidado con lo que dices, Angelo. Yo nunca me rendiré con Gabe -
- Yo tampoco - Manifesté - Me gusta esa chica. Es...Diferente. Es guapa, inteligente y dulce, pero tiene carácter. Por no hablar de su...-
Jake se levantó de un salto y se desplazó enfrente mía a velocidad supersónica, antes de que pudiese terminar la frase.
- Cuidado con lo que dices Angelo. Conozco a Gabe y sé que no le gusta la calaña como tú -
Sonreí. Parece que no me conoce. "Eso ya se verá", Pensé.
- Conseguiré que le guste -
Me cogió por el cuello y apretó un poco. No lo suficiente como para que me pudiese zafar, pero podía respirar (con algo de dificultad).
- Pues yo me encargaré de que no le hagas daño-
- ¿Quién ha dicho nada de dañar? - Reproché. Apretó un poco más.
- Vamos, Crossfaith , no te hagas el sueco. Todos sabemos que te encaprichas de una chica y la sueltas cuando te aburres. Como un niño con un juguete -
- ¿Y si esta vez no es así? - Pregunté con dificultad - ¿Y si resulta que a ella la quiero? -
Me miró con cara de asco y me soltó como si estuviese infectado por un virus. Se dirigió a la puerta. Jadeé y me llevé la mano al cuello. El muy animal me había dejado la marca de la mano alrededor del cuello.
- ¿Es una amenaza? -
Se volvió por un momento, como si estuviese decidiendo si meterme una paliza o no. Al final salió de la sala diciendo:
- Es una amenaza -
Reí y comencé a toser.
- Yo me trago las amenazas - Dije con arrogancia, aunque sabía que nadie me podía oír.

miércoles, 11 de mayo de 2011

&


Otra vez el punto de vista de Gabrielle ;)
"Durante el tiempo en el que estuve encerrada, papá y yo hablamos de muchas cosas. Yo le conté mi rutina, mis colores, juegos y deportes preferidos, mis notas y algunas anécdotas divertidas. Él me habló sobre mis abuelos, la guerra, Jack, pero sobre todo, me habló de mamá.
Me contó que se conocían desde niños, porque sus familias eran muy buenas amigas. Mi padre era el mejor amigo de Nathael (el hermano mayor de mi madre, y por tanto, mi tío).
Lucius iba con mucha frecuencia a casa de su amigo, y allí veía a mi madre.
Clarissa era una niña bastante tímida y reservada, lo máximo que se dijeron durante diez años fue: "Hola ¿Que tal? Yo bien". Hasta que un día, Clarissa y su padre se fueron de viajes.
Regresaron unos años después, aunque Clarissa se había quedado en el camino. La chica que vino acompañada del señor Windwings no era la misma Clarissa de antes. Se había transformado en una mujer preciosa, como su madre. Era divertida y extrovertida.
En poco tiempo, se convirtió en la chica más popular del instituto, pero ella prefería ignorar a aquellos "Nuevos amigos" que solo la querían por su belleza, y se centraba en sus amigos de verdad. Un día, Lucius fue a casa de Nathael a pedirle un libro, pero no fue Nate el que le abrió la puerta. Fue Clarissa.
- Ammm...Esto, Clarissa...-
- Llámame Clary, por favor - Dijo ella con una sonrisa.
- Clary ¿Está tu hermano en casa? -
- No, creo que ha salido con Claudia...Ya sabes que mi hermano, cuando quiere algo, lo consigue. Y llevaba semanas tras Claudia...Si es que a mi hermano las morenas...Ups, lo siento, estoy aburriéndote ¿Verdad? ¿Quieres entrar y tomar algo?-
- No quiero ser una molestia... -
- No digas tonterías, bastante haces ya aguantando a Nate, solo por eso deberían darte el premio novel de la paz - Dijo riendo.
Se pasaron toda la tarde hablando. Cuando Lucius salió de allí, estaba completamente enamorado de la hermana menor de su mejor amigo.
Pasaron los años y Lucius pasó de ser el mejor amigo de Nate a ser el de Clary. Iban juntos a casi todos los lugares posibles. Se lo contaban todo, excepto que cada vez que se veían, ambos sentían mariposas en el estómago.
Un día, Clary llamó a Lucius para ir al parque.
Cuando Lucius llegó, había un chico junto a Clary.

- Hola - Sonrió el chico. Lucius lo reconoció al instante. Era Jack, el chico más guapo y popular del instituto.
- Luce, te presento a Jack. Él y yo hemos empezado a salir...-
A mi padre se le rompió el corazón en pedazos. Después de eso, no quiso volver a ver a mi madre.
Clary llamó a Lucius , le mandó cartas e intentó ir a su casa mil veces, pero el chico no le contestaba, ni le abría la puerta ni nada de nada. Su amistad había comenzado a morir por aquel entonces.
Pasó un año desde aquella tarde en el parque, pero mi padre seguía sin poder olvidar a mi madre.
Un día, Clary llamó a la puerta. Fuera llovía a cántaros, y Clary parecía asustada y calada de frío. Papá no tuvo coraje como para dejarla fuera. Le dejó pasar y le ofreció un sitio calentito al lado de la chimenea.
- Lucius, lo siento tanto - Lloró ella - Tenías razón, Jack me mintió. Luce, por mi culpa, Nate...- No pudo más y se echó a llorar como una niña chica a la que le han roto su juguete favorito.
Cuando se hubo calmado un poco, mamá le contó a mi padre que Jack y algunos de sus secuaces le habían tendido una emboscada a una partida de cruzados, entre los que se encontraba Nate.
- Los mataron a todos - sollozó - Jack no era un cruzado, era un *nefilim...¡Una maldita mezcla entre ángeles caídos y humanos! Me engañó...Me dijo que me quería, y lo único que quería era sacarme información...Luce, yo sabía por donde iba a pasar la partida de Nate. Y se lo conté ¿Te das cuenta? ¡Por mi culpa han matado a mi hermano!-
- Tu no tienes culpa de nada - Susurró Lucius - No es culpa de nadie. Tu no podías saber que él no era un cruzado -
- Siempre eres tan bueno conmigo...-
De repente, papá no pudo más. No podía seguir ocultándolo.
- Lo hago porque te quiero, y porque llevo diez años enamorado de ti -´
Mamá le miró confusa, y se echó a reír y a llorar a la vez.
- ¿Qué tiene tanta gracia? -
- ¿Porque no me lo dijiste antes? Yo acepté salir con Jack porque pensé que tu no me querías...-
- Tonta - Dijo abrazándola - Yo siempre te he querido y siempre te voy a querer, si tu me dejas. claro -
- Te dejo...-
Y esa oscura y lluviosa noche, mis padres se besaron por primera vez.
- Ohhh...Que historia más bonita - Dije con lágrimas en los ojos.
Él me secó las lágrimas con el dorso de su mano, a la vez que me sonreía.
- Es una historia como otra cualquiera -
- De eso nada - protesté - Es la historia mas bonita del mundo. Cuando yo sea mayor...-
No pude terminar la frase, porque se escuchó un ruido sordo proveniente de la escalera. Se oyeron varias voces y estruendos a la vez, y luego la puerta se abrió de un portazo. Mi padre se colocó delante mía, para protegerme.
- ¡Angelo! -
Nunca pensé que me alegraría tanto de verle. Me arrojé a sus brazos.
- ¿Le conoces? - Preguntó mi padre con desconfianza.
- Encantado, soy Angelo, amigo de Gabe...¿Y usted es? -
- Es mi padre - Intervine yo.
Angelo se quedó estupefacto y se separó de mi para darle la mano a mi padre, que ,lo miraba como si fuese un insecto asqueroso.
- Esto...No es por meterle prisa, pero hay varios demonios que está interesados en capturarnos y convertirnos en pinchitos ¿Vamos saliendo? -
Asentí. Salió primero Angelo, luego yo y papá el último. Comenzamos a correr escaleras arriba y nos encontramos a un grupo considerable de demonios armados hasta los dientes. Angelo batió su espada (Que llevaba en la mano desde que nos encontró) y se defendió como pudo.
- ¡Son demasiados! - Dije. Yo también había comenzado a lanzar espadazos a diestro y siniestro, y mi padre había desenfundado una espada que yo no sabía de dónde había salido.
- ¡Llévatela! - Gritó mi padre.
- ¿Qué? ¡No! ¡Papá, yo me quedo aquí contigo!-
- ¡He dicho que te la lleves! -
Angelo me agarró del brazo tan fuerte que pensé que me lo iba a arrancar de cuajo. A pesar de mis patadas y puñetazos, los esfuerzos resultaron inútiles. No me soltó.
- ¡PAPÁ! - Sollocé - Suéltame Angelo. No puedo perderle, le acabo de encontrar -
Angelo me miró, y percibí duda en sus ojos.
- Lo siento, no puedo permitir que te hagas daño. No quiero que pase como con Alex -
Me rebatí en sus brazos hasta que no pude más. Miré hacia atrás y mi padre me lanzó una mirada dulce y serena, llena de amor, antes de que la masa de demonios se lo tragara.
- ¡PAPÁAAAAAAAAAAA! -"
*Supongo que os habéis dado cuenta que aparece la palabra Nefilim en vez de descruzados ¿Verdad? Bien; significan lo mismo. Descruzados los llaman los cruzados de broma, pero en verdad se llaman Nefilim, y son el resultado entre la unión de demonios y humanos ;)

jueves, 5 de mayo de 2011

Te lo dije


A ver si ya conocéis a los personajes lo suficiente como para saber desde que punto de vista está escrita esta entrada...
"Avril volvió a mirarme incriminatoriamente, con esa mirada suya que hace que todos los pelos de mi nuca se ericen. La misma mirada que decía "Te lo dije".
Intenté esquivar su mirada y miré a Jake. En realidad, él era el que tenía la culpa de todo, por hacer comentarios de tipo "Pobrecito, como está enfermo" o "Déjalo al pobre, no vaya a vomitar" continuamente. Él si que consigue ponerme enfermo a mí.
Alex apareció de detrás de unos arbustos, blanco como la tiza y con cara de malestar. Se me encogió el corazón. Puede que sea muy duro, pero en el fondo, soy un sentimental...(En serio...¿Os lo habéis creído?)
De todas maneras, no me gusta ver así a mi único y mejor amigo. Puede que Alex sea la única persona que me comprende y me apoya sin juzgarme. Y ahora, estaba fatal por MI culpa. Ya veis, soy un gran amigo. Todo lo que toco, lo destruyo...
- ¿Ya has terminado? - Preguntó Avril, con un tono dulce (Tono que, por cierto, solo lo utiliza cuando quiere ligar o cuando Alex entra en una de sus "crisis").
- Si - Se irguió. Tenía cara de no haber comido en años. Parecía cansado - Vamos a buscar a Gabrielle- Avril suspiró. Sabía que no podría persuadir a su hermano de lo contrario, Alexander es cabezota, casi tanto como su hermanita menor.
Desde que éramos pequeños, Alex siempre ha intentado proteger a su hermana, pero al final, Avril siempre acababa protegiendo a su hermano.
Avril tiene las aptitudes perfectas para ser cruzada: sabe camuflar sus sentimientos a la perfección, es una gran actriz, es silenciosa y letal, y lo último ( y más importante) no se apiada de nada ni de nadie. Sin embargo, Alex es sensible, sincero (y con sincero me refiero a que es incapaz de contar ninguna mentira, por piadosa que sea), ama al mundo y a todas las criaturas que hay en él, es cálido, delicado, emotivo...El polo opuesto a su hermana.
Alex tenía una alegría y una calidez que hacía que te cayese bien con solo mirarle. Te hacía desear ser su amigo y proteger esa calidez y esa delicadeza. Por eso Avril yo estamos siempre protegiéndolo, porque ninguno de los dos quiere que esa luz se apague...
- ¡Angelo! - Gritó Avril.
Me giré hacia la dirección que señalaba su dedo.
Diez o doce demonios salieron de sus escondites entre los escombros de la desolada fábrica. Iban armados. ¿Una emboscada?
Ese capullo de James sabía lo que decía.
- ¿Qué hacemos? - Preguntó Jake con un leve tono de nerviosismo en la voz. Tsk, cobarde...
- ¿No es evidente? - Dije sonriendo - Vanos a mandarles junto a James -
Avril desenfundó su puñal. Alex se colocó junto a mí y desenfundó a Querubín, su espada.
- ¿Seguro que podrás con esto? - Pregunté.
Me miró con sus ojos helados. Por un momento, su luz parecía haberse apagado. Por un momento...
- Desde luego, si que eres cabezota...- Desenvainé a Serafín."